Es broma, claro
está. Soy fan de la mayonesa, pero no para tanto. Cuando he colocado la
compra me he ido a jugar al baloncesto. No estoy obsesionado, es que
desde hace un par de años recuperé el hábito de hacer ejercicio diario y
mi mejor opción ahora es ir una horita a tirarme unas canastas. Y como
soy casi tan flipado como Patrick Beverley, he ambientado mi horita de
basket con "Section.80", el primer disco de Kendrick Lamar.
Dicen
que Kaunas es la cuna del baloncesto europeo, y que Nueva York la de
EEUU. Cuando estuve en NYC en diciembre, todos los días pasábamos por
una cancha tipo celda de camino a nuestro alojamiento en Brooklyn. Una
mañana había un balón abandonado en la cancha y pensé en cogerlo y meter
una canasta en plan "oh, he metido una canasta en Nueva York". Al final
no lo hice porque quería aprovechar el tiempo ese día y porque no me
terminaba de atrever a entrar y coger el balón. Por entonces no sabía
que iba a vivir en Kaunas e iba a meter canastas allí. Si lo llego a
saber, meto una canasta en NYC y así haber metido una canasta en Nueva
York, cuna del baloncesto en EEUU, y otra en Kaunas, cuna del baloncesto
europeo.
Después de
comer, Lalou, Clemént y yo nos hemos dado un paseo.
Hemos ido andando al centro por la orilla del río Neris. Es increíble
ver tanta naturaleza en medio de la ciudad. En España para ver cosas así
tienes que irte fuera. Muy fuera. Una vez en el centro, hemos pasado
por el famoso castillo, por el Ayuntamiento, por las calles empedradas
llenas de bares y restaurantes, por la larga avenida que lleva hasta la
Iglesia de San Miguel Arcángel y hemos cogido un funicular de 1931 para
subir hasta la Iglesia de la Resurrección de Cristo.
Todavía
nos queda mucho por ver, pero fue un buen recorrido, durante el que
descubrimos que Clément tiene un hermano gemelo llamado Óscar Reyes. Lo
supimos porque hablamos de los hijos de las parejas brasileño-japonesas,
que físicamente son morenos pero con los ojos muy rajados y cuando la
gente los ve no sabe de dónde podrían ser. Entonces, yo me acordé de
Óscar Reyes el actor, y les expliqué que su madre es española, que su
padre es japonés y aquí la gente pensaba que el chico era de
Latinoamérica. Lalou le ha buscado en Google Imágenes y ¡tachán! No sólo
estaba el actor sino otros muchos Óscar Reyes. Entre ellos uno muy parecido
a Clément. Desde ayer, oficialmente, hemos empezado la investigación
sobre su hermano gemelo.
Durante
el camino también hemos parado en variar librerías para comprarnos
libros en inglés. Pero no fue hasta la tercera donde los encontramos.
Eso sí, a muy buen precio. Por menos de siete euros me compré El hombre
invisible de H.G. Wells y La Señorita Dalloway de Virginia Woolf. En la
segunda librería en la que entramos había un hombre muy bajito, con una
gorra torcida y la ropa muy sucia, que pedía dinero para comprar un
libro infantil, pero luego se iba miraba otros libros, y luego volvía, y
se volvía a ir. No parecía estar muy bien de la cabeza. También vimos a
otro hombre que iba parando a gente para echarle la bronca. Aunque vaya
a empezar a trabajar en un centro con menores con discapacidad mental,
se me sigue haciendo difícil no juzgar a esta gente. Y pienso en el
futuro de algunos de los niños con los que estaré a partir del martes.
Ahora son niños, pero cuando sean adultos la gente será menos
transigente con ellos, y quien sabe si acaban apartados completamente de
la sociedad y en la calle. Supongo que uno de los retos del centro de
día es, precisamente, evitar ese tipo de casos.
Bueno,
que me enrollo. Al volver a casa he hecho burritos para los tres. Lalou
y Clément me acompañaban en la cocina y les he puesto canciones, entre
ellas, Mediterráneo y La Revolución sexual. Así que se puede decir que
ya son medio españoles XD. Como colofón del primer día de libertad,
hemos jugado al Danish, para no perder las costumbres de la cuarentena.
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