Día 10: Los nervios
Hoy
mi cabeza ha decidido que empezaba la cuenta atrás. De repente, me he
despertado de los nervios sabiendo que mi vida en Kaunas (la real, no en
cuarentena) está más cerca, porque mañana nos hacen la PCR y, si da
negativo, el miércoles nos desconfinan. Así que me he hartado a ver
deporte para que las horas pasasen lo más rápido posible y olvidarme un
poco de los nervios. No es la primera vez que me pasa. Cuando tengo
algún acontecimiento importante cerca, aparecen los nervios y necesito
ver deporte y más deporte, algo que no me exija esfuerzo mental. Porque
si pongo a trabajar la cabeza, los nervios brotan. Tengo que
desconectarla y, así, olvidarme de todo.
También
he hablado con Íñigo por teléfono. Le conocí el año pasado en Madrid,
en la fundación de parálisis cerebral en la que empecé como voluntario.
Sin esa experiencia, seguramente no estaría ahora en Kaunas. La cuestión
es que cada día que pasa echo más de menos muchas cosas de mi vida en
Madrid, de la gente a la que conocía allí. Es la misma sensación que
sentí cuando me fui de Tenerife a Madrid y no recordaba lo poco que me
gustaba. Algunas de esas emociones que experimenté hace diez años han
vuelto, como la incertidumbre ante lo nuevo, el no saber si has tomado
la decisión correcta o el las consecuencias de irte lejos de tu gente. Y
la peor emoción es que esto está a punto de empezar, de verdad, y solo
durará 11 meses. Si todo va bien, ¿otra vez a echar de menos, otra vez
la incertidumbre? Malditos círculos. Malditos amantes del círculo
polar.



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