Día 1: Despedida

 

Cuando estés leyendo esto, seguramente ya haya salido por la puerta para ir al aeropuerto de Barajas. Desde allí, viajaré a Kaunas, la segunda ciudad de Lituania. Viviré en ella casi un año. Aunque a Madrid solo vine a estudiar, se suponía que regresaría a casa al acabar las carreras, y estoy escribiendo este texto una década después de mi llegada. Así que vete a saber cuánto tiempo estaré en Lituania.

Soy un adicto a predecir mi existencia, tanto a corto como a largo plazo. Todos lo hacemos, pero lo mío es excesivo. Con el paso del tiempo, he llegado a considerar que mi capacidad de acierto es de un 10%. Y todas esas predicciones correctas son de poco mérito porque están relacionadas con esas charlas que nos dan sobre lo que nos ocurre a todos en cada nueva etapa de nuestras vidas, así que es fácil imaginar qué cosas van a pasar, cuándo y cómo. Por ejemplo, cuando estás a punto de entrar en la adolescencia te hablan de las borracheras, el sexo; cuando vas a entrar en la universidad te dicen que te empezarás a separar de tus amigos de siempre, que harás unos nuevos, que en esa etapa descubrirás la persona que realmente eres; y cuando te acercas a tu inserción en el mercado laboral te dejan claro que muy poca gente trabaja en lo que quiere, que debes ahorrar por si vienen vacas flacas o quieres montar una familia... Pero nadie me puede hablar sobre lo que es irse a Lituania a hacer un voluntariado en un centro de día de niños con discapacidad mental y/o física. Por primera vez, me enfrento a una etapa de mi vida con un 0% de capacidad de predicción.

Mañana os contaré qué tal mi primer día en este país y cultura desconocida para mí. De hecho, nunca he viajado tan al este del mapa. La experiencia la iré escribiendo aquí como un diario en el que os hablaré de lo que vivo, pero también quiero darle mucho protagonismo a los que no suelen tener voz, a los discapacitados y a los que trabajan con ellos. Lo normal es que nada de esto te interese. Si me lees de vez en cuando serás bienvenid@, y si no, tampoco te pierdes nada.


 

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