Día 285: Ilusiones

El Día de San Juan era festivo en Lituania y lo pasé en casa descansando y, sobre todo, trabajando en el proyecto que he empezado este mismo mes, Made In Diversidad. Os quiero hablar un poco de por qué decidí emprenderla y cómo me siento. Desde que empecé a hacer entrevistas, es la parte que más me ha fascinado del periodismo. He hecho muchísimas, lo sé porque las tengo todas apuntadas en una libreta. Ya son casi diez años desde la primera y en ese tiempo he hecho entre 700-800, desde directores de cine, actores, escritores, músicos, economistas, políticos, etcétera. La última entrevista que hice fue en septiembre de 2020, poco ante de venir a Lituania, y el gusanillo me estaba volviendo a picar. Así que, un día, volviendo a casa en la guagua decidí llevar a cabo un proyecto de entrevistas. El problema era a quién iba a entrevistar y con qué motivo. Entonces, se me encendió la bombilla, podría usar Instagram como plataforma para crear un magazine sobre discapacidad. Un magazine virtual y perpetuo en el que cada post sería como una página, con el objetivo de visibilizar y sensibilizar sobre la discapacidad. El contenido principal serian entrevistas respecto a temas concretos como discapacidad y universidad, discapacidad y adolescencia, discapacidad y ocio nocturno... De esa manera, podría profundizar en la experiencia vital de la gente con discapacidad desde distintos puntos de vista. Empecé a trabajar en el proyecto, gestionando las entrevistas, elaborando los textos, diseñando las publicaciones... Lo hago todo y, de verdad, no pensé que me fuese a llevar tanto tiempo. Le dedicó mucho, muchísimo, pero lo hago con placer, con un placer que encuentro en pocas cosas en la vida. Me fascina descubrir la vida de los demás, indagar en los sentimientos, en las experiencias. Soy un obseso del aprendizaje y siento que estás entrevistas me estás enseñando mucho sobre la discapacidad en particular y el desarrollo personal en general. Sé que va acostar sacarlo adelante y que de verdad sea útil para ala visibilidad. Para eso necesitamos seguidores y yo esperaba tener más desde el primer momento porque confiaba en que mis amigos y conocidos se interesasen más por este tema y siguieran la cuenta. Pero no, esto me ha ayudado a entender que a la gente le importa mucho menos la discapacidad de lo que pensaba. Pero oye, continuaremos luchando porque ese 15% de la población mundial que tiene discapacidad pueda gozar de una vida normal, sin burlas, sin prejuicios, sin barreras arquitectónicas. Yo pondré mi granito de arena desde este proyecto que me apasiona y que me ha devuelto la ilusión por el periodismo.  



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