Día 264: La decisión

El curso escolar está a punto de acabar y eso significa que, a partir de mediados de junio, tendremos más niños en el centro a todas horas. De ahí que hayan decidido buscar a un nuevo trabajador. Es un proceso complejo. No se puede coger un CV, ver los estudios y la experiencia de los candidatos, hacerles una entrevista, y decidir. Lo más importante es invitarles a pasar tiempo con los niños y comprobar cómo se desenvuelven con ellos. En este empleo, los títulos son lo que menos vale, ni tampoco la experiencia sobre el papel porque cada grupo de niños con discapacidad tiene su propio comportamiento conjunto, su propio ambiente. Y quizá un trabajador con mucha experiencia está acostumbrado a lidiar con ciertas discapacidades y sus consecuencias, pero no con otras.

En nuestro caso, han venido dos personas a estar con los niños. Una mujer y un hombre con maneras y personalidades totalmente distintos. Ella es más silenciosa, más calmada, más tímida. Él es más activo, más echado para alante, más hablador. Pero ambos tuvieron una buena relación con los niños. Entonces, cabe hacerse la pregunta, ¿qué perfil necesitamos? Alguien que aporte paz al grupo o alguien que aporte energía. Yo, sinceramente, creo que ella tiene más potencial, que solo necesita un par de semanas para desenvolverse menos tímidamente. Pero él, quizá, también cuenta con la capacidad de relajarse cuando sea necesario. Es complicado, muy complicado. Y, al final, el trabajo lo ha conseguido ella.
 



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