Día 175: Avances

Tengo unas ojeras que se me van a descolgar de la cara. No sé por qué pero estoy durmiendo fatal esta semana, como a trompicones. Mis compañeras están teniendo el mismo problema, y los niños lucen muy cansados. Una de las compañeras me ha dado una explicación. Ahora mismo, Lituania está a caballo entre el inviernos y la primavera. Tras un día invernal llega un primaveral, luego otro invernal... Y esta inestabilidad afecta al sueño. No sé cuál es la base científica, pero acepto la aportación.

Hoy ha sido un día extraño. Si bien ayer os dije que nada más llegar el chico de 17 años me ha dado un abrazo, hoy su comportamiento conmigo ha estado en el polo opuesto. Me ha levantado la mano, me intentaba bajar los pantalones, no me obedecía para nada... Este trabajo está lleno de altibajos emocionales que, si no estás concienciado de eso, te pueden comer la moral hasta renunciar. Sin embargo, estoy empezando a controlar mejor a uno de los niños, el más ingobernable de todos. Incluso he conseguido que me acompañe del segundo piso (donde se concentran todos los juegos) al primero, porque llegaba la hora de cerrar el centro y su madre debía aparecer en cualquier momento. Conseguir que cambiase de piso parece una tontería, pero para mí es todo un logro. Si esta experiencia fuese un videojuego, he subido un nivel más. A ver si soy capaz de mantenerlo o ha sido solo un espejismo. 




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