Tengo
unas ojeras que se me van a descolgar de la cara. No sé por qué pero
estoy durmiendo fatal esta semana, como a trompicones. Mis compañeras
están teniendo el mismo problema, y los niños lucen muy cansados. Una de
las compañeras me ha dado una explicación. Ahora mismo, Lituania está a
caballo entre el inviernos y la primavera. Tras un día invernal llega
un primaveral, luego otro invernal... Y esta inestabilidad afecta al
sueño. No sé cuál es la base científica, pero acepto la aportación.
Hoy
ha sido un día extraño. Si bien ayer os dije que nada más llegar el
chico de 17 años me ha dado un abrazo, hoy su comportamiento conmigo ha
estado en el polo opuesto. Me ha levantado la mano, me intentaba bajar
los pantalones, no me obedecía para nada... Este trabajo está lleno de
altibajos emocionales que, si no estás concienciado de eso, te pueden
comer la moral hasta renunciar. Sin embargo, estoy empezando a controlar
mejor a uno de los niños, el más ingobernable de todos. Incluso he
conseguido que me acompañe del segundo piso (donde se concentran todos
los juegos) al primero, porque llegaba la hora de cerrar el centro y su
madre debía aparecer en cualquier momento. Conseguir que cambiase de
piso parece una tontería, pero para mí es todo un logro. Si esta
experiencia fuese un videojuego, he subido un nivel más. A ver si soy
capaz de mantenerlo o ha sido solo un espejismo.
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