Día 88: Creatividad industrial
El lunes hacía un día espectacular y, teniendo en cuenta que esa clase de días escasean a estas alturas del año, me fui a descubrir otro de los rincones de la ciudad, un parque bastante grande en el centro de la ciudad. Mientras paseaba, escuchaba a Sabina. Y mira que le he escuchado veces, pero esta fue una de la más especiales porque el entorno encajaba muy bien con la sensibilidad de sus canciones.
En
el parque encontré algunos monumentos curiosos que no casan muy bien
con los monumentos que te esperas encontrar en Lituania. Pero eso es una
de las cosas más interesantes de este país, que siempre te sorprende.
Por
la noche, vi El silencio de la ciudad blanca. Mala no, lo siguiente.
Pero no solo la película. También la historia. No le explico cómo ha
vendido millones de libros. Además, es demasiado similar en muchos
detalles (crímenes rituales relaciones con la tradición del lugar, norte
de España, asesino relacionado sentimentalmente con la policía, de
protagonista un poli que, además, debe resolver cuestiones de su pasado,
asesino intentando implicar al protagonista a través de uno de los
asesinatos para que le aparten de la investigación, la típica primera
huida de un sospechoso tras el que deben correr y que no termina siendo
el asesino...). Ojalá llegue un día que los españoles nos interesemos
por la creatividad verdaderamente artesanal y no la industrial.





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