Día 48: Un sistema muy vago
El
miércoles, la fisioterapeuta me enseñó cómo entretener a uno de los
niños a través de ciertos movimientos con sus piernas y brazos. Este
chico es muy flexible, igual que otros tantos en el centro. Resulta que
existe cierta relación entre la discapacidad mental y la hiperlaxitud
articular, según he leído después en diversos estudios. Es muy curioso
porque la discapacidad física, en bastantes casos, suele estar
relacionada con justo lo contrario, con la rigidez, o en un término más
científico, la espasticidad.
Así
que he llegado de nuevo a la conclusión que provoca mi interés en
trabajar con la discapacidad. Dentro del espectro de posibilidades
diferenciales del ser humano, en la discapacidad es donde más variedad
podrás encontrar dentro de una menor cantidad de población. En estos
tiempos en que la personalización es tan importante (desde el contenido
en internet hasta la medicina y la educación, que es de lo que voy a
hablar), el sistema tiene un reto enorme con la personalización del
tratamiento de los discapacitados. En el centro de día se ve muy bien
que todavía queda mucho trabajo por hacer. Porque al final, casi dos
docenas de niños muy distintos entre ellos, con diferentes necesidades y
facultades se concentran durante horas y horas en el mismo espacio y
con los mismos trabajadores. Se les intenta dar un trabajo psicológico y
fisioterapéutico personalizado, pero es demasiado escaso. Es imposible
tratar a cada uno como sería ideal para su evolución intelectual y
vital. Yo creo que todos los trabajadores sienten cierta impotencia
porque intentan hacerlo lo mejor posible pero tienen muchas
limitaciones.
La
cuestión es que, probablemente, se requiere menos comodidad por parte
del sistema, que debe filtrar mejor. Me refiero a que los centros de día
o los colegios centrados en la discapacidad no son como centros
educativos para niños sin discapacidad. Estos niños de capacidad
(afortunadamente) están cortados intelectual y físicamente por patrones
muchos más similares que los niños con discapacidad. Por lo tanto, el
reclutamiento no se puede hacer con el mismo método. Es decir,
aplicación, selección y matriculación. En el caso de la discapacidad se
requiere un estudio más profundo de los individuos a los que se
selecciona para que, formando parte de un mismo grupo y bajo la tutela
de un solo profesional (o dos o tres), tengan las necesidades y
facultades más parecidas posibles. Es la única forma en la que un
sistema que no está dispuesto a gastar más dinero en la cantidad de
profesores y trabajadores sociales que realmente hace falta pueda
ofrecer un tratamiento más "personalizado" a los niños discapacitados.
Sin embargo, ahora mismo el sistema es demasiado vago para llevar a cabo
este proceso de selección más profundo y estudiado. Simplemente se
junta niños como si fuese un rebaño de ovejas todas iguales.



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